jueves, 2 de agosto de 2018

Reseña: 84, Charing Cross Road - H. Hanff

84, CHARING CROSS ROAD: HELEN HANFF




SINOPSIS

En octubre de 1949, Helene Hanff, una joven escritora desconocida, envía una carta desde Nueva York a Marks & Co., la librería situada en el 84 de Charing Cross Road, en Londres. Apasionada, maniática, extravagante y muchas veces sin un duro, la señorita Hanff le reclama al librero Frank Doel volúmenes poco menos que inencontrables que apaciguarán su insaciable sed de descubrimientos. Veinte años más tarde, continúan escribiéndose, y la familiaridad se ha convertido en una intimidad casi amorosa. Esta correspondencia excéntrica y llena de encanto es una pequeña joya que evoca, con infinita delicadeza, el lugar que ocupan en nuestra vida los libros... y las librerías. 84, Charing Cross Road pasó casi inadvertido en el momento de su publicación, pero desde la década de los setenta se ha convertido en un verdadero libro de culto a ambos lado del Atlántico.






Hoy quiero hablaros de este libro que empecé a leer casi por casualidad volviendo de una cena y acabé yendo a dormir a las tres y sin querer ir a trabajar hasta que lo teminara y eso hice claro. 

En 84, Charing Cross Road encontraremos una relación que dura a lo largo de veinte años, empieza com algo totalmente frío, un mujer escribe desde América a una librería de Londres, ahí les pide algunos libros que resultan difíciles de encontrar en su país. Algo que podía haber quedado ahí, sigue, Helen vuelve a pedirles libros y la librería le sigue mandando paquetes.
A medida que pasa el tiempo, la relación se va volviendo más personal, un amigo le comenta a la autora que en Inglaterra están sometidos a severas restricciones por el racionamiento impuesto por el Gobierno, por eso ella les manda, además de cartas, paquetes con alimentos u objetos a los que los ingleses no pueden acceder (huevos, medias...).

Carta a carta vemos como la relación impersonal evoluciona, Helen se muestra simpática, abierta y desenfadada desde el primer momento, pero la persona que contesta a sus cartas, Frank Doel es mucho más distante y aunque se nota que poco a poco se va abriendo, le cuesta muchísimo más que a ella, haciendo gala de esa flema inglesa de la que siempre se habla.

A medida que pasan los años, la relación epistolar incluye a otros personajes, sobretodo del lado británico, donde descubrimos a otros trabajadores de la tienda y a familiares de Frank. Pero, no penséis que las cartas son todas seguidas, o sea sí, no están mezcladas pero faltan cartas en medio, eso lo notamos por algún comentario que deja el que escribe y que te hace pensar que antes que esa carta hubo otra, pero eso no influye a la hora de entender de que se habla.

Es curioso ver como nos hacemos una idea de los personajes a través de lo que se dicen por carta, sin hablar casi nunca de uno mismo vamos cogiendo una cosa de aquí, otra de ahí y así nos construimos nuestra imagen sobre ellos, su forma de ser, también vemos como la autora salta de un libro a otro, que le hace decantarse por uno u otro en función de lo que ha leído o le han recomendado, cosa que a mí personalmente me ha resultado muy interesante.

Confieso eso sí, que no he leído ninguno de los libros que ella quiere, ya que la mayoría sin biografías y no me gustan especialmente, pero ella comenta en alguna carta que no le gusta leer sobre cosas que los autores inventan, ella prefiere las lecturas sobre aquello que ha ocurrido, de lo que pueden hablar en primera persona. Lo que sí reconozco es el amor a los libros que tiene, ese gastar en ellos cuando no deberíamos pero aún así no puedes evitar hacerlo, el placer que te puede provocar un libro en concreto, una edición rara que cae en tus manos y realmente creo que la mayoría de los lectores nos reconocemos en sus sentimientos y en sus palabras después de cada paquete recibido.

Por ello, es un libro que recomendaría totalmente a cualquier lector, lo tendréis terminado en un par de días y lo disfrutaréis seguro. Es una historia sencilla, tierna la mayoría de las veces, divertida otras.
La primera carta está fechada el 5 de octubre de 1949 y la última en octubre de 1969, período en el que los dos países pasan por muchas cosas guerras, postguerras, racionamiento, elecciones... poco de esto se menciona en las cartas, de vez en cuando encontramos algún detalle que nos sitúa un poco en el momento en el que fue escrito, pero normalmente en las misivas se habla de libros y de como evoluciona la carrera de Hellen como escritora, Frank aporta lo suyo pero su vida gira alrededor de la familia y de la librería, por lo que no vemos tanta evolución.

Las cartas son bastante cortas, un par de hojas o tres las más largas, esto junto a la sencillez de la historia y el lenguaje simple hacen que avancemos muy rápido, pero que a la vez no queramos que la correspondencia termine.

En definitiva, un libro que he disfruta de principio a fin y que recomiendo totalmente, de hecho fue terminarlo y escribirle a tres amigas para que lo leyeran pero al acto.

Una vez terminéis el libro, tenéis que ver la película dirigida por David Hugh Jones donde Anne Bancroft interpreta a Helen Haniff y Anthony Hopkins como Frank Doel.

VALORACIÓN:







1 comentario:

  1. Hola guapa
    Pues no conocía esta novela pero me ha gustado mucho la idea, esa relación a través de cartas de un lado a otro del "charco" deber ser muy interesante
    Pero si, primero leeré el libro y luego ya veré la peli, al revés no lo soporto jeje
    Un besazo

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