martes, 11 de junio de 2019

Reseña: En azúcar de sandía

EN AZÚCAR DE SANDÍA - RICHARD BRAUTIGAN



SINOPSIS

En azúcar de sandía se publicó en 1968, año de largas melenas, chalecos floreados, sustancias estupefacientes, amor libre y una extraña fe en que la gente podía vivir en comunas. Richard Brautigan, que no era un autor ajeno a su época, describe aquí su visión de la vida en una comuna. Y a poco que le conozcamos, podemos imaginarnos que se trata de una comuna muy peculiar. Para empezar, recibe el nombre de yo MUERTE, y su origen, no muy claro, parece remontarse a una lucha mítica contra Los Tigres, que eran... bueno, no exactamente tigres, sino hombres malvados... o quizá no tan malvados. Y en esta comuna, donde casi todo se construye con azúcar de sandía, la gente sólo trabaja cuando le apetece, no existe el dinero, el sol cambia cada día de color y el olvido es uno de los bienes más preciados (de ahí que nadie quiera acercarse por la Olvidería, el almacén de las cosas olvidadas, que garantizan la felicidad), de repente surge el descontento en la figura de en HERVOR, un personaje arisco y malhumorado que, en compañía de su banda, se retira a vivir a la Olvidería, ese almacén infinito desde donde preparan algo que los habitantes de yoMUERTE nunca olvidarán (y que nos dejará a todos con la boca abierta). Y entonces la vida parece detenerse -aunque quizá ya estuviera detenida-, a la espera de ese nuevo mito fundacional.






Hacía ya días que únicamente os dejaba reseñas positivas, he tenido suerte en mis lecturas pero de vez en cuando se cuela alguna que hace que me rechinen los dientes y esta, es una de ellas.

La elegimos en el club de lectura de Goodreads y oye, es una distopía, uno de mis géneros preferidos, pero o bien se necesita ser extremadamente x (no sé muy bien qué... ¿listo¿ ¿imaginativo? ¿loco? ¿drogadicto?) o no hay por donde cogerlo.

Pero venga, vamos a En azúcar de sandía, de Richard Brautigan. 
Publciada en 1968 y sí, momento hippie total donde alguna gente se metía de todo, y ahí está el autor, recreando en el libro lo que para él debía ser la ostia, una especie de Woodstock constante.

La acción transcurre en YoMuerte, y sus habitantes han llegado ahí después de la lucha de los humanos contra los Tigres, que no eran animales pero sí que lo eran. ¿Lo entendéis hasta el momento? No mucho, ¿verdad? Yo tampoco, pero aceptemos todo esto y sigamos.
En YoMuerte todo se hace de azúcar sandía y el color de las cosas dependerá del color del sol del día que se construyan. Ahí hay personas, pero no muchas, y estos se reunen para comer y cenar, pero no siempre... y luego tenemos en contraposición a Olvidería, el sitio donde están los objetos olvidados, donde vive Enhervor y otros hombres qu eno están de acuerdo con el funcionamiento de YoMuerte y que andan molestando a los demás.

En fin, esta es una poco la sinopsis del libro, no sé si con spoilers o no porque realmente nada de esto es importante para el desarrollo de la historia, que avanza pero sin que veamos hacia qué. 

Lo único bueno del libro es que sus capítulos son tan tan cortos que se tarda poquísimo en tenerlo terminado. Sino, creo que lo habría dejado pues la sensación a medida que pasaba sus páginas era de tomadura de pelo y mira que ya intentaba ver la metáfora oculta detrás de tanto azúcar, pero nada, solo imaginaba al autor riéndose y escribiendo tontería tras tontería.  Quizá soy yo que no lo haya sabido apreciar, pero tengo claro que con este autor no tengo intención de repetir.

Un libro que no puedo recomendar, ni me gustan los personajes, ni el desarollo de la historia, ni le veo sentido al mundo creado. 

Vaya, que no es un libro que haya disfrutado en ningún momento.

VALORACIÓN:






1 comentario:

  1. ¡Hola!
    Pues sinceramente, vaya fiasco. La verdad es que por el título En azúcar de sandía, creía que sería uno de esos libros espectaculares escondidos en un título un tanto raruno. Pero vamos, por lo que nos cuentas el libro es más raro que el título en sí.
    Así que se va de cabeza a los que si me cruzo con él, huyo por patas.
    Gracias, como siempre, por tus reseñas tan sinceras, porque si hubiese leído solo la sinopsis quizás hubiese pecado
    Besotes

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