miércoles, 25 de septiembre de 2019

Fragmentos: Elegidos para la gloria

Hoy os quiero dejar los fragmentos que más me han gustado del libro: Elegidos para la gloria





#1

"Ninguna mujer ha de comunicar la noticia fatídica, y mucho menos por teléfono. ¡No hay que dejar que se embarullen las cosas! Eso es lo básico. En fin, cuando llegue el momento, ha de comunicar la noticia un hombre, un hombre con cierta autoridad oficial o moral, un sacerdote o un camarada del recién fallecido. Además, ha de comunicar la noticia fatal en persona. Debe presentarse allí a la puerta, llamar al timbre y esperar como una columna de frialdad y eficacia, y entregar la mala nueva congelada, como un pescado. Así que, en fin, todas las llamadas telefónicas de las esposas eran, en realidad, sólo el frenético y portentoso batir de alas de los ángeles de la muerte. Cuando llegase la noticia fatídica, habría un timbrazo en la puerta (una esposa en esta situación se ve de pronto mirando la puerta de su casa como si ya no le perteneciese ni la controlase) y en la puerta habría un hombre que viene a informarle de que desgraciadamente allá fuera ha pasado algo, y que el cuerpo de su esposo yace ahora incinerado en los pantanos o en los pinos o entre los matorrales de palmito, "quemado e irreconocible": cualquiera que llevase ya tiempo en la base aérea (por suerte, Jane no llevaba mucho) comprendía que esto era sólo un hábil eufemismo para describir un cuerpo humano que era ya como una enorme pieza de volatería quemada en el horno, con una capa de un marrón negruzco por encima, grasienta y llagada, frita, en una palabra, no sólo con toda la cara y el pelo y las orejas achicharradas, y no digamos ya la ropa, sino también manos y pies, con lo que queda de los brazos y las piernas doblado por las rodillas y los codos y quemado en ángulos absolutamente rígidos, una masa chamuscada y grasienta de un marrón negruzco, lo mismo que el propio cuerpo tumefacto, de modo que este marido, padre, oficial, caballero, este ornamentum de los ojos de alguna madre, Su Majestad el Bebé de sólo veintitantos años atrás, ha quedado reducido a un chamuscado hollejo con alas y zancas."

#2

"Tenía treinta y siete años y por tanto era el más viejo de todos, con lo que se sentía un poco más presionado a demostrar que estaba en buenas condiciones físicas."

#3

"El secreto del velatorio de los muertos estribaba en que ponía en escena a la viuda, le gustase o no. En el mismo momento en que, si la dejasen sola, podría verse aplastada por la aflicción, se veía súbitamente colocada en el papel de anfitriona y estrella del espectáculo. ¡Entrada libre! ¡La casa está abierta! ¡Todos pueden entrar a curiosear! Por supuesto, aún así la viuda puede echarse a llorar, pero hace falta más valor para hacerlo ante una gran multitud de mirones que el que se necesita para ser la valerosa dama que sirve el café y las pastas."


¿Qué os han parecido? Fue una lectura de lo más interesante y espero pronto poder escribir la reseña.


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