miércoles, 6 de febrero de 2019

Fragmentos: Los renglones torcidos de Dios

Hoy os quiero dejar los fragmentos que más me han gustado del libro de Torcuato Luca de Tena, Los renglones torcidos de Dios:



#1

"A Ruipérez le inquietaban los primeros encuentros con los enfermos. El momento más delicado, antes del duro trance del encierro, era el de recibirlos, sosegar sus temores, demostrarles amistad y protección. Mas he aquí que esta señora -tan distinta en su porte y en su atuendo a los habituales pacientes- no parecía demandar amparos, sino exigir pleitesías. No obstante, era una paciente como todas, una enferma más. Su mente estaba tocada de un mal cruel y las más de las veces incurable."

#2

"Mi marido y yo estamos muy compenetrados. Compartimos sin un mal gesto, desde hace dieciséis años, el tedio que nos producimos."

#3

"El hombre es el único animal que se crea necesidades que nada tienen que ver con la subsistencia del individuo y con la reproducción de la especie. No le basta comer para alimentarse, sino que condimenta los alimentos, de modo que añadan placer a la satisfacción de su necesidad. No le basta vestirse para abrigarse, sino que añade, a esta función tan elemental, la exigencia de confeccionar su ropa con determinadas formas y colores. No se contenta con cobijarse, sino que construye edificios con líneas armoniosas y caprichosas que exceden de su necesidad: lo cual no ocurre con la guarida del zorro, la madriguera del conejo o el nido de la cigüeña. ¿Hay algo más inútil que la corbata que lleva usted puesta? ¿De qué le sirve al estómago una salsa cumberland o un Chateaubriand a la Périgord? ¿Qué añade al cobijo del hombre el friso de una escayola o las orlas en la forma de signos de interrogación de los hierros que sostienen el pasamanos de una escalera? Pues bien: todo eso que está inútilmente "añadido a la pura necesidad"... ¡ya es arte! La gastronomía, la hoy llamada alta costura y la decoración son las primeras artes creadas por nuestra especie, porque representan los excesos inútiles añadidos a las necesidades primarias de comer, abrigarse y guarecerse."

#4

"Muchos afirman -comenzó Alice Gould con aire distraído y distante- que el hombre ha matado el silencio. Es muy injusto decir eso, porque el silencio ¡no existe! A veces huimos de la gran ciudad para escapar del bullicio, pero no hacemos sino trocar unos ruidos por otros. Cuando se acercan las vacaciones, deseamos conscientemente cambiar de ocupación: la máquina de calcular, por la bicicleta; o la de escribir, por el arpón submarino. También de un modo consciente deseamos cambiar de paisaje: la ventana del inquilino de enfrente por la montaña, el campo o la playa. Pero de una manera inconsciente, lo que anhelamos, sin saberlo, es cambiar de ruidos: el bocinazo, el frenazo, el chirriar de las máquinas, las radios del vecino, por otros menos desapacibles, como el rumor del viento sobre los pinos o la honda y angustiada respiración del mar."

#5

"No te preocupes por ellos -le decía a Dios- por... por... porque... todos son equi...equi... ¡eso es! equivocaciones tuyas. Son los ren...renglones torci... torcidos, de cuando apren... apren... ¡eso es!...aprendiste a escribir. ¡Los pobres locos -continuó ahogado por los sollozos- son tus fal... faltas de ortoorto...ortografía!"

#6

"¡Ah, qué terrible es el sino de los pobres locos, esos "renglones torcidos", esos yerros, esas faltas de ortografía del Creador, como los llamaba "el Autor de la Teoría de los Nueve Universos", ignorante de que él era uno de los más torcidos de todos los renglones de la caligrafía divina."


¿Qué os parecen? Es un libro que leí hace años pero este 2019 me he "concedido" el placer de releerlo... y digo concedido porque mira que me cuesta releer, con la de libros que tengo pendientes me sabe mal gastarlo en relecturas. 

¡Pronto os dejaré la reseña!







1 comentario:

  1. Hola me ha gustado estare a la espera de la reseña quiero saber que tal te fue en la lectura. Saludos

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